Manolo Granado — Pintor y grabador
Los individuos nos comunicamos con un lenguaje común, el verbal. Descubrir un lenguaje interior, identificarte con él, reconocerte y tener la oportunidad de desarrollarlo, en un mundo que nos induce constantemente a la globalización del pensamiento, es un privilegio. Solo por esa razón, vale la pena continuar en el tortuoso y apasionado camino del arte.
Crear una obra, o al menos intentarlo, conlleva un proceso, una gran dosis de autoexigencia. Esto en el fondo, se debe a que el artista necesita de esta imposición para confirmar su propia evolución artística.
En este proceso existen diferentes formas de llevarlo a cabo. A veces se desarrolla como un acto de desconexión de la realidad, un dialogo interior, introspectivo, donde fluyen los sentidos. Otras es una liturgia llena de altibajos emocionales, una catarsis hasta que el resultado se aproxima a la idea preconcebida. Decía Auselm Kiefe: El arte es la confesión de las sombras que cargamos.
La obra en sí, puede ser observada como un objeto decorativo, pero siempre debe realizarse con contenidos e impresiones dirigidas por impulsos creativos.
Una muestra expositiva no es más que un espacio ocupado por un conjunto de obras ordenadas. La obra en proceso, en cambio, responde a una idea ocupando un espacio mental durante un tiempo indeterminado, y como preámbulo a un trabajo de estudio.
Obra destacada
Si quieres contactar conmigo, clica aquí abajo.
Contacto